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21 ene. 2010

La línea


Traza sobre el papel una línea.
Mírala. Desnúdala.
Quítale las sombras,
esquila esa parte
que menos te gusta,
pero mantente fiel
a su personalidad.

Doma el lápiz que sujetas,
enséñale tu lado bueno,
enséñale tu lado malo,
y la firmeza de tus dedos.
Pero no lo fuerces,
podría enfadarse y
negarse a pintar.

Traza una línea.
Mímala. Repasa
sus curvas,
con delicadeza,
puedes herirla
y entonces querrá
dejar de ser una línea.

Aunque ella sepa
cuidarse sola,
cuida de ella.
Es más frágil
de lo que piensas.

(Ilustración: Cristina Marí)


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