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16 dic. 2010

Wikileaks a debate: del periodismo al poder social

El interés causado por la revelación de documentos clasificados de la diplomacia norteamericana a través de la plataforma de filtraciones Wikileaks se hizo evidente la pasada noche del miércoles con la importante asistencia de alrededor de 750 personas al debate celebrado en CaixaForum sobre el impacto en el periodismo por este tipo de informaciones. La gente quiere saber cuáles serán las consecuencias del ya denominado por todos 'Cablegate' y quizá ese podría ser el punto de dispersión de la movilización ciudadana que, a juzgar por los no hechos, ahora está más pendiente de qué pasará con la plataforma de filtraciones que de reclamar a sus gobiernos responsabilidades.

Pantallas fuera del auditorio para que todo el público siguiera el debate C.M.
En este aspecto incidió Javier Moreno, director del único medio en lengua española que ha tenido acceso a los cables, El País, y que junto a Der Spiegel, The Guardian, Le Monde y New York Times ha ejercido como sujeto analítico de las comunicaciones que han puesto a temblar el sistema diplomático de las estados modernos: "Aquí no se descubre a uno, sino a muchos gobiernos engañando y mostrando otra cara a la  ofrecida públicamente a sus ciudadanos", subrayó Moreno.

La calidad y la capacidad de edición de un equipo "con colmillo" y la ampliación de la cobertura al área idiomática hispana fueron las razones por las que el medio de PRISA fue seleccionado para difundir los 250.000 documentos, según Moreno, quien admitió que en un principio no se incluía en el plan a Le Monde y a El País. Sin embargo, estos dos últimos insistieron para participar en una operación periodística sin precedentes cuyo principal motor, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, sigue detenido en Inglaterra por cometer presuntamente violación y abusos sexuales en Suecia. Moreno aclaró que Assange eligió a cinco grandes medios por "evitar las presiones para no publicar el material" que probablemente hubieran existido de haberse intentado difundir a través de un solo medio. 

El debate, que se alargó unas dos horas y que permitió la participación del público en la sala y a través de las redes sociales, dio pie a discutir el tratamiento de fuentes, los límites de la intimidad -o la publicidad- de cargos gubernamentales o las distintas legislaciones en cuanto al derecho a la información. En la mesa de debate también intercambiaron sus opiniones el único Pulitzer español y director de Periodismohumano.com,  Javier Bauluz, el subdirector de ABC, Borja Bergaereche, la directora de Informe Semanal (TVE) Alicia G. Montano y el corresponsal en Madrid para The Guardian, Giles Tremlett. Ignacio Escolar, director de Público intervino como moderador.

"Wikileaks es una vergüenza para los grandes medios"
Javier Bauluz, representante de un medio con enfoque de derechos humanos y una visión distinta de la empresa informativa, describió sin pelos en la lengua a Wikileaks como "una muy buena noticia para el periodismo y una vergüenza para los grandes medios que no se han hecho cargo de un trabajo que esta pequeña organización ha tenido que hacer por ellos". Así de rotundo definió Bauluz el fenómeno que, añadió, "cambia el ecosistema de la información". "El micrófono ya no está siempre en las mismas manos y surgen nuevos medios, como ProPublica, y hay muchos más actores", incidió el comunicador. 

Bergaereche se mostró partidario de un mínimo de secretismo en pro del sustento y la seguridad de los estados, no sin cuestionar "cuánto de secretismo necesitan las sociedades democráticas". El subdirector de ABC recordó que Assange es un "activista" cuyo objetivo es "un mundo transparente". El periodista hizo hincapié en la diferenciación de los medios periodísticos y Wikileaks y la necesidad de analizar y seleccionar la información en función de su necesidad o utilidad: "De Wikileaks me espero que publiquen los puteríos de Gürtel, pero no de un periódico".

'Collateral Murder'. Vídeo filtrado por Wikileaks antes de los papeles de EEUU 
y ya prácticamente relegado al olvido


"Racanería" periodística
Bergaereche fue tajante al asegurar que "el nivel de la racanería [de las empresas periodísticas] es muy grande" y reclamó la necesidad de "perder el complejo de citar a otros medios". El Mundo, segundo periódico en número de lectores de España y que prácticamente ha ignorado las filtraciones de Wikileaks, fue el gran ausente del coloquio, especialmente porque aunque no fue mencionado en ningún momento se criticó su comportamiento indirectamente: "Es difícil en España darle cancha a la información de otros periódicos por la mala cultura que hay de periodismo. He echado en falta más generosidad de otros periódicos, pero con sus lectores, no con El País", lamentó Moreno, rodeado únicamente de representantes de medios que sí se han hecho eco hasta ahora de las filtraciones en mayor o menor medida. 

En cuanto a la protección de fuentes, Moreno aseguró que este no es un caso especial y no se ha pretendido proteger altos cargos, sino que se ha tratado a las fuentes ejerciendo el mismo trato que en cualquier otra investigación: "Nos pidieron proteger a líderes árabes de Irán o de Arabia Saudí y no lo aceptamos", asegura el director de El País, quien se defendió de las críticas asegurando que "no existen criterios empresariales de ningún tipo" a la hora de seleccionar los cables. Por su parte, la directora de Informe Semanal señaló que "siempre ha habido un intermediario, una mano" transmisora de información para el profesional periodista: "Wikileaks no es periodismo, pero nos trae los medios para que otros lo hagamos, y aquí empieza el periodismo de verdad". 

Dependencia de Wikileaks 
El corresponsal Tremlett apuntó al "poder" de Wikileaks sobre el resto de actores informativos: "Hay un cambio en el balance del poder de los medios y dependemos de unos pocos... los que forman Wikileaks". El periodista de The Guardian argumentó que quizá "algún día habría que legislar y proteger mejor" en la red. 

Bauluz, por su parte, argumentó que "la manera de hacer periodismo no es esperar a que llegue una filtración sino salir a la calle a buscar una información" y destacó la necesidad de mantener a los nuevos medios independientes y libres que surgen a través del sistema de donaciones. 


Ante la pregunta de Escolar sobre si los medios seleccionados saldrían en defensa de Assange de ser acusado de espionaje o detenido por sus filtraciones, Tremlett fue de los más rápidos al afirmar que "los periódicos deberían salir en su defensa" aunque remarcó que el ex hacker australiano tiene un problema con la justicia sueca por otros delitos "que no deben confundirse".  Tremlett se mostró algo crítico con el activista y reivindicó que "Assange no es tan transparente como Wikileaks exige a los gobiernos".

Una importante mayoría de gente joven siguió el debate por televisión. C.M.
Público crítico
La asistencia imprevisible y muy numerosa al acto sirvió para enriquecer el debate y poner una nota muy crítica a la forma en que se ha difundido la información de los cables en España, especialmente.

Una de las interventoras preguntó irónicamente si se igualaría el trato de algunos cargos políticos con el ofrecido a Hugo Chávez, al que que se ha acusado de un carácter similar al que se extrae de las filtraciones para otros gobernantes. En otras intervenciones también se acusó a El País de "manipular" las declaraciones de Aznar cuando el ex presidente popular afirmó en 2007: "De ver a España desesperada, tendré que volver a la política". A este caso, un joven recriminó al medio no haber incluido el año de las declaraciones "ni en el antetítulo, ni el título, ni en el subtítulo de la portada", lo que inducía según su apreciación a desvirtuar la información y sacarla de su contexto original. 

Otras intervenciones del público sirvieron para poner de manifiesto la preocupación existente sobre si el 'Cablegate' cambiará algo en el pensamiento de las sociedades o todo seguirá igual, a lo que Bauluz respondió que "se está enfocando todo en el señor de Wikileaks pero hay muchas formas de interactuar".


11 dic. 2010

Más de 150 personas se concentran ante la embajada británica para apoyar a Assange en Madrid

Una pancarta con el lema "Free Assange". /Nils Henrik
Más de 150 personas se han concentrado hoy a las seis de la tarde frente a la embajada británica en Madrid, en Torre Espacio, para protestar en contra de la detención de Julian Assange, el líder de la plataforma Wikileaks, que ha puesto en jaque al sistema diplomático actual, y han lanzado sus proclamas en favor de la libertad de expresión en un acto que se ha prolongado alrededor de una hora. 

La puesta en libertad del  ex hacker australiano por parte de Reino Unido es la principal petición que ha realizado a través de un manifiesto la organización convocante Plataforma de Responsabilidad Ciudadana (RSCi), basándose en la presunción de inocencia y la ausencia de una condena por parte de Suecia por las acusaciones de violación y abusos sexuales que caen sobre Assange. 

Más transparencia y medidas judiciales
El portavoz de RSCi, Jesús Flores, ha pedido a los gobiernos que "cesen las actividades y acciones en contra de la libertad de información y expresión" y ha señalado que "la transparencia constituye un bien fundamental para cualquier sociedad democrática". Flores también ha exigido a las autoridades competentes que tomen "medidas judiciales" para que se pague por los delitos y crímenes que revelan las filtraciones realizadas hasta el momento.

Jesús Flores, portavoz de RSCi, lee el manifiesto de apoyo a Julian Assange /Foto: Nils Henrik



Los manifestantes también han presionado para lograr el restablecimiento del dominio wikileaks.org , que continúa cerrado, así como el desbloqueo de las cuentas financieras que la asociación de documentos mantenía en Visa, Mastercard y PostFinance y cuyos fondos se iban a destinar en parte al mantenimiento de la plataforma y al pago de la defensa de Assange en el caso abierto en Suecia. 

"Justicia para Couso"
El camarógrafo asesinado en Irak José Couso también ha merecido un recuerdo por parte de los asistentes que han reclamado que se continúe con la investigación abierta por la justicia española tras la filtración de documentos de la diplomacia norteamericana en los que se asegura que ex ministros como Miguel Ángel Moratinos o María Teresa Fernández de la Vega y el actual fiscal general del Tribunal Supremo, Cándido Conde-Pumpido, habrían presionado para el archivo del caso en el pasado.