Inicio / Start up

19 dic. 2009

Decidió reírse y ganó



No me aguanto la risa. No puedo. Voy a explotar. ¡Aaaah!, espera, aguanta, aguanta que ya se marchan y podrás estallar en soledad. Aguanta. ¡No! ¡No pienses otra vez en eso porque te va a dar la risa y vas a quedar fatal! ¿No ves que lo vas a estropear todo y vas a quedar como alguien irresponsable y nada presentable? ¿No te importa acaso lo que piensen los demás de tu cordura? ¡Venga, aguántate la risa! ¡Aguanta o serán ellos quiénes se rían de ti! ¿Ya no recuerdas lo que pasó la última vez? ¡Tuvieron que sacarte a empujones porque te estabas descojonando en el suelo! ¡Sabes que eres débil y por eso siquiera lo intentas! ¿Y qué harás...? Pero... ¡quieres taparte al menos la cara o disimular? ¡Te está mirando todo el mundo! ¡Deja de reírte! ¡Aguanta! Sabes que este trabajo no es el sueño de tu vida y las condiciones son horribles, te explotarán si te aceptan pero..., ¡pero no tienes nada! ¡Venga! ¡No es la primera vez que pasas por esto y ya lo has superado antes! ¡AGUANTA!

Y el ángel malo preguntó por qué había que dejar de reír ante los farsantes que le sonreían con complacencia, quienes estaban además deseosos de darle una bofetada maquillada con un "Empieza a trabajar mañana mismo, te necesitamos". Él lo sabía. Por eso decidió ser él la última persona en reír y demostrarles su cordura. Y se rió tanto como nunca lo había hecho. Era libre.

Ilustración extraída de revistainsomnia.wordpress.com. (Autor desconocido)

No hay comentarios:

Publicar un comentario