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3 mar. 2010

La guillotina diaria de las invisibles


En 1791 Olympe de Gouges escribió la Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana en un intento de igualar las oportunidades de hombres y mujeres en una sociedad totalmente discriminatoria a pesar de los más que predicados valores de la Ilustración: Igualdad, Fraternidad y Libertad. Dos años antes, en el revolucionario año de 1789, se publicaría la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, que no contemplaba en absoluto a la mujer, no por una cuestión de lenguaje sexista, sino porque así era en la vida diaria y en todos los ámbitos. A pesar de sus intentos de defender los derechos de igualdad de las mujeres, Olympe de Gouges fue condenada a pena máxima y murió en la guillotina en 1793.

Olympe de Gouges

¿Qué hemos conseguido después de dos siglos? Muchos cambios, sí, y hay que reconocerlos. Pero, ¿dónde continúa estando el error? Porque no cabe duda de que sigue habiendo muchos, la mayoría de ellos sustentados en problemas históricos derivados de la casi permanente invisibilidad de las mujeres en la historia.

En España 78 mujeres al día denuncian por maltrato según el Observatorio de la Violencia de Género. En 2009 la cifra de asesinadas por sus parejas o ex parejas llegó a 55, por suerte, algo más de un 26 por ciento menos que en el ejercicio anterior. Este es tan sólo el aspecto más llamativo y cruel de la discriminación constante y muchas veces incluso inconsciente e involuntaria a la que es sometida la mujer en la sociedad actual. Pero detrás hay toda una lista de balanzas desequilibradas: acceso restringido a la dirección de empresas, sueldos menores, cosificación de la mujer en el mundo de la comunicación y la publicidad, dificultades laborales por imposibilidad de conciliación con la vida familiar, y un largo etcétera.

Olympe de Gouges no cometió ningún error. Encendió el motor de la consciencia y este es precisamente el que tiene que volver, pues hay muchísimas mujeres que sin quererlo son personas más machistas que muchos hombres. No se trata de ser mejores, en ningún caso, sino de tener igualdad de oportunidades y derechos en todos los ámbitos de nuestra vida.

Ilustración de J. R. Mora.

Con motivo de la celebración del Día de la Mujer Trabajadora el próximo 8 de marzo, al menos hasta la fecha me propongo escribir notas diarias -en la medida que me sea posible-, en torno a la figura de la mujer en la historia pasada, presente y futura. De momento, ya sabéis quién fue la primera mujer en reclamar por escrito unos derechos iguales (y aún más extensos, por cierto) a los que reclamaban los hombres en 1789.

2 comentarios:

  1. igual llega con retraso, pero fue ahora cuando tropecé con este rincón y me paré un ratito a leer... Saludos!

    http://www.youtube.com/watch?v=_liFSOcuhW4

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