kosovo testing
"La tercera fuente es el mundo que nos rodea, en el que estamos inmersos". "The third source is the world that surrounds us, in which we are immersed". R. Kapuscinski
19 mar 2013
13 dic 2012
Rumanía y la supervivencia
16 dic 2010
Wikileaks a debate: del periodismo al poder social
Pantallas fuera del auditorio para que todo el público siguiera el debate C.M. |
y ya prácticamente relegado al olvido
"Racanería" periodística
Ante la pregunta de Escolar sobre si los medios seleccionados saldrían en defensa de Assange de ser acusado de espionaje o detenido por sus filtraciones, Tremlett fue de los más rápidos al afirmar que "los periódicos deberían salir en su defensa" aunque remarcó que el ex hacker australiano tiene un problema con la justicia sueca por otros delitos "que no deben confundirse". Tremlett se mostró algo crítico con el activista y reivindicó que "Assange no es tan transparente como Wikileaks exige a los gobiernos".
Una de las interventoras preguntó irónicamente si se igualaría el trato de algunos cargos políticos con el ofrecido a Hugo Chávez, al que que se ha acusado de un carácter similar al que se extrae de las filtraciones para otros gobernantes. En otras intervenciones también se acusó a El País de "manipular" las declaraciones de Aznar cuando el ex presidente popular afirmó en 2007: "De ver a España desesperada, tendré que volver a la política". A este caso, un joven recriminó al medio no haber incluido el año de las declaraciones "ni en el antetítulo, ni el título, ni en el subtítulo de la portada", lo que inducía según su apreciación a desvirtuar la información y sacarla de su contexto original.
11 dic 2010
Más de 150 personas se concentran ante la embajada británica para apoyar a Assange en Madrid
| Una pancarta con el lema "Free Assange". /Nils Henrik |
| Jesús Flores, portavoz de RSCi, lee el manifiesto de apoyo a Julian Assange /Foto: Nils Henrik |
11 ago 2010
Vull entendre-ho però no puc
14 jun 2010
De Belafonte y Vandellas
11 jun 2010
Palabras de Eduardo Galeano
10 jun 2010
Control Room
3 jun 2010
Manifestantes en Madrid claman en favor de Gaza
El momento de inclinar la balanza
Obama se enfrenta a una situación enormemente compleja tras el último ataque israelí en aguas internacionales a la flotilla de ayuda humanitaria que salió de Turquía con destino Gaza, y que ha tenido como principales consecuencias la muerte de al menos diez activistas, más de 620 detenciones y más de 50 personas heridas. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha cancelado su visita a Estados Unidos, prevista para principios de esta semana. En ella Estados Unidos pretendía llegar a un acuerdo con Netanyahu para anunciar nuevas conversaciones de paz con Autoridad Palestina, pero los planes se han ido a pique y la diplomacia norteamericana debe mover ficha mientras el mundo entero espera su juicio.
De momento ya se han aventurado a emitir un comunicado para anunciar que se pedirán explicaciones y que lamentan “la pérdida de vidas...”. Fanfarria. Saben que no pueden jugar rápido y condenar el ataque, sabían que no podían utilizar su poder de veto en el Consejo de Seguridad de haber habido una resolución de condena al Gobierno de Israel. Lo saben y por eso no moverán ficha hasta que empiecen a verse reacciones. Obama no puede jugársela en esto y sabe que él está en el punto de mira. Su política exterior puede irse al garete si no actúa bien.
Si hasta ahora Obama había liderado las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes, el ataque a la flota de ayuda podría interpretarse como una demostración de fuerza por parte de Israel, una provocación quizá, para intentar recordarle a Obama quién ha poseído las riendas de su gobierno hasta ahora: Israel.
Adiós a las negociaciones de paz, bienvenido el caos. La comunidad internacional condena el ataque pero no aislará al Gobierno de Israel como ha hecho éste con Gaza. La retirada de embajadores sería una buena medida de repudio y de condena, porque ¿de qué sirve condenar si al día siguiente continúa la venta de armas de España a Israel? Las mismas armas que se venden a Israel son las que se utilizan para disparar a los palestinos, a los que se considera terroristas. Es sólo una cuestión de imagen pública. La guerra es un negocio muy rentable. Mercado de armamento, industria farmacéutica, transportes, medios de comunicación. Todos ganan dinero con un conflicto así. La dificultad está en hacer ver este hecho. Y ahí es donde juega un papel imprescindible el periodismo preventivo y de investigación. Ahora más que nunca.
El hecho de que se considere terroristas a los palestinos requiere una explicación, un arreglo, que echo en falta en los medios de comunicación. Palestina no es un Estado, por tanto toda violencia que salga del pueblo palestino es considerada sin ninguna dilación terrorismo, un término que ni tan siquiera los expertos en Relaciones Internacionales logran definir con consenso. Israel comete crímenes de Estado y sin embargo no se les aplica ese estatus de terroristas: hay Estado, hay un ejército legítimo para ejercer el uso de la violencia. Eso no quiere decir que tengan más legitimidad para atacar, pero según el Derecho Internacional, si un estado se ve atacado, el uso de la violencia es legítimo para la defensa. ¿Qué legitimidad tiene Palestina, en términos legales, para defenderse de Israel cuando es bombardeada si no se reconoce un Estado Palestino? ¿Por qué se sigue permitiendo que al miliciano de turno se le llame terrorista? No pretende ser esta una defensa del terrorismo. Hamas, por ejemplo, puede haber matado a civiles pero, ¿no lo ha hecho también Israel? ¿No lo ha hecho a propósito? Basta de mentiras. Basta de eufemismos. Llamemos a las cosas por su nombre.
Ni la ONU, ni la Unión Europea, ni Estados Unidos moverán un dedo más allá del que se utiliza para ordenar el envío urgente de un comunicado de prensa. Es ahora y no más tarde, cuando mueran más activistas internacionales (cada día muere algún miliciano o civil en las calles de Gaza y no se hace nada), cuando es necesario moverse rápido. El quinto poder del que habla Ignacio Ramonet, el poder social, el poder crítico de quienes vigilan a los medios de comunicación y a los gobiernos y mercados, debe alzarse y decir ¡basta!
22 may 2010
Sin sabernos
tú me enviabas recuerdos,
16 may 2010
Se encienden antorchas, algo va bien
La fábrica de zombies de Pilar
Enero de 2006
Acabo de regresar a mi trabajo en Moscú después de unas vacaciones en Ibiza. Como al final del pasado verano, de la isla me he llevado las imágenes de las amenazadoras moles de hormigón que se convertirán en autopistas como senderos para elefantes sobre el cuerpo de una pulga. Los puntos de referencia de mi isla natal se esfuman y no porque Ibiza cambie con el tiempo, lo que resulta lógico, sino porque está ocurriendo un fenómeno cualitativo de otra envergadura mucho mayor que altera sustancialmente la isla y la destruye en tanto que referente de un mundo proporcionado y armónico de una cultura que hemos llamado mediterránea. Estamos, nada más y nada menos, que ante un caso de terrorismo ecológico. Y cuando de vida o muerte se trata, no caben posiciones partidistas, interesadas, mezquinas, sino que hay que actuar como ciudadanos responsables y negar cualquier complicidad a los asesinos.
He reflexionado a menudo sobre Ibiza en los numerosos viajes que he realizado durante los últimos meses. Han sido viajes que me han llevado por distintos países ex soviéticos de Asia Central, donde ahora gobiernan dictadores de distinto pelaje, que en la mayoría de los casos fueron los líderes comunistas locales antes de que se desintegrara la URSS. Una de las características de todas estas transiciones hacia no se sabe dónde es la disparidad entre una fachada exterior, con instituciones que imitan la democracia y la modernidad, y una estructura de poder interna, que es la real y que responde a relaciones de una naturaleza bien distinta, a menudo tribal.
Siempre he pensado que el haberme formado en el periodismo en Ibiza durante la transición me ayudaba a diferenciar entre las fachadas y la realidad que se oculta tras ellas. Casi treinta años después de aquel aprendizaje, revivo -a otra escala y en otros entornos- fenómenos parecidos a los que experimentaba la isla en el posfranquismo y constato que la prueba de la democracia no son las formas externas, sino los contenidos. Las sociedades de ciudadanos libres pueden en principio tener la misma fachada que las sociedades feudales, de señores y siervos, de padrinos y matones. Lo que no tienen en ningún caso es la misma urdimbre. En el primer tipo de sociedades imperan los derechos, en el segundo, el miedo y... sobre todo, las complicidades.
Los dictadores se imponen por el terror, como el líder de Uzbekistán, Islam Karímov, en cuyas cárceles se pudren miles de personas. Los dictadores se afianzan también por el paternalismo, como el presidente de Turkmenistán, Saparmurat Niyázov (`turkmenbashí´ o «padre de todos los turcomanos»), que gusta de realizar gigantescas obras, incluidas autopistas. Los dictadores triunfan incluso en las urnas, cuando saben repartir parte de la riqueza generada por el petróleo, como el kazajo Nursultán Nazarbáyev, y se perpetúan haciendo que sus hijos sean elegidos «democráticamente» como diputados, como ministros e incluso como sucesores. Las estructuras mafiosas tienen todas ellas algo en común: a todos les caen algunas migajas, todos son cómplices en una u otra medida.
En Ibiza -que yo sepa- no escaldan en agua hirviendo a los disidentes, como en Uzbekistán, ni les hacen aprender de memoria el `Rujnamá´, el compendio de imbecilidades escrito por el turcomano Niyázov. Sin embargo, existen paralelismos entre el mundo de Asia Central y la isla. Aquí también hay un mundo formal con sus instituciones (el Consell Insular, los ayuntamientos, los partidos políticos que gobiernan y los de la oposición) y una estructura de fondo, que es la que verdaderamente cuenta. En esta estructura de fondo se ha producido una alianza entre quienes no han superado la mentalidad primitiva de tipo feudal y miembros de las nuevas generaciones que, debido a una comprensión limitada del mundo, identifican el progreso con el cemento y el dinero inmediato.
Lo que sucede en esta isla no se explica con los esquemas tradicionales de izquierdas y derechas, con las relaciones entre el Partido Popular, el PSOE, los Verdes, Izquierda Unida y otros partidos. Estamos en otra dimensión histórica de las transiciones. Hace falta mucho más que treinta años para recorrer el camino del siervo al ciudadano capaz de asumir responsabilidades por el porvenir de sus descendientes y por su entorno.
Quienes mandan en la isla, dueños de hoteles, discotecas, empresas de transporte y canteras, han decidido a favor del despropósito. Esas cintas de hormigón que cruzarán los campos donde crecieron higueras centenarias no tienen nada que ver con el problema de las malas carreteras, que podía haberse solucionado con una inversión mucho más modesta, tal como se preveía inicialmente. Se ha manipulado y tergiversado un problema real para desarrollar una lógica de intereses de clan, que resulta asesina respecto a la isla.
Ibiza se ha convertido en un centro de producción de zombies. En esa planta de producción continua ( 24 horas sin turnos), las discotecas son talleres de desguace, cuyos operarios no aprietan tornillos, sino que los aflojan, para que al final de la cadena de montaje, los `zombies´, convenientemente `lacados´ con diversas sustancias químicas, caigan descuajeringados al suelo. Las autopistas, como las cintas mecánicas, llevan a los `zombies´ de un taller a otro, y, de no evitarlo, pronto se reforzarán con nuevos sistemas de transporte de mercancías, esta vez marítimos. Si dejamos que se construyan, los apéndices de hormigón, que algunos llaman puertos deportivos, serán terminales de carga para ampliar la capacidad productiva de la fábrica de zombies y también su superficie. La isla no es elástica y la decadente especialidad elegida por la industria turística local produce más basura de la que Ibiza puede sostener.
Se puede escribir sobre los intereses comerciales que están detrás del terrorismo ecológico, pero resulta mucho más difícil hacerlo sobre la psicología de los abanderados del `ibicidio´ ¿Cómo es posible que el contacto con otras civilizaciones no les haya hecho más sensibles, más sutiles, no les haya inspirado el deseo de dejar a la isla un legado personal más benigno, más sabio, más acorde con la cultura mediterránea? Los ibicencos, sin partido y de cualquier partido, que deseamos ser ciudadanos responsables y no vasallos en un sistema feudal, debemos pensar en serio si queremos ser cómplices del asesinato de nuestra isla y actuar en consecuencia. Y no seamos ilusos. En una isla tan pequeña no se puede jugar al avestruz, porque todos estamos afectados y los maniacos del cemento armado que hoy aplastan algarrobos en Can Sifre, también proyectan dividir Es Viver y ses Figueretes con un nuevo muro de Berlín e incluso están dispuestos a crear puestos de trabajo, sobre todo, plazas de sepultureros para cavar una gran tumba de hormigón colectiva.
19 abr 2010
First Aid Kit: música para sanar corazones
8 mar 2010
Las mujeres de mi vida
5 mar 2010
Tras el pincel... una mujer
Hablará de pintoras como Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Marietta Robusti o Artemisia Gentileschi que son grandes desconocidas para el gran público, a pesar de que su talento está a la altura de sus contemporáneos masculinos.
IBIZA | LAURA FERRER ARAMBARRI Durante siete sesiones, Rita Riera irá desgranando la vida, la obra y el contexto histórico de diferentes e interesantes artistas, muchas de ellas grandes desconocidas.
–La mujer en la historia del arte es un tema amplio ¿En qué aspectos se centra el curso?
–Se estructura por épocas, empezando por la Edad Media hasta prácticamente hoy en día. En el primer bloque hablaremos de Ende y Hildegard von Bingen. En el Renacimiento nos centraremos en las pintora Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, además de Marietta Robusti. En el barroco, hablaremos de Artemisia Gentileschi, Judith Leyster y Rachel Ruysch. En el neoclasicismo destacan Angelica Kauffmann, Elisabeth Vigeé-Lebrun y Rosalba Carriera. En el impresionismo, Berthe Morisot, Marie Cassatt y Camille Claudel. Las últimas clases se centrarán en las primeras vanguardias, con un repaso a la vida y obra de Gabrielle Münter, Sonia Delaunay y Frida Kahlo. De las segundas vanguardias destacaremos a Louise Bourgeois, Carmen Calvo y las Guerrilla Girls. El curso aborda no sólo la vida en concreto de la artista, sino la situación que pasaba la mujer en aquel momento histórico. Nos preguntaremos por qué no ha habido tantas mujeres artistas como hombres.
–Esa es la pregunta clave. ¿Por qué han destacado tan pocas mujeres?
–La visión parcial que se ha dado de la historia ha divulgado que había menos mujeres artistas porque carecían de talento. Que servían para hacer cosas bonitas, como florecitas y tal. El talento o el genio eran propiedades masculinas.
–¿Tienen todas las artistas de las que habla en el curso el punto común de haber sufrido para poder destacar?
–Evidentemente, todas. De Ende no se sabe prácticamente nada pero, de las que se conoce algo, sí que tienen ese punto en común. La situación social de unas y otras fue la que marcó la diferencia. Las de mejor posición social lo tuvieron un poco más fácil. Pero todas tuvieron que enfrentarse a un mundo que les decía que ese no era su camino, que su camino era la familia, el matrimonio, estar en casa...
–Hay casos como el de Camille Claudel en el que su genio queda eclipsado por su pareja, Rodin. ¿Es algo habitual?
–Sí, es algo que suele pasar. Es el caso también de Sonia Delaunay, que quedó a la sombra de su marido [Robert Delaunay], también pintor en las vanguardias, y de Frida Kahlo, que durante muchos años estuvo a la sombra de Diego Ribera. Artemisia Gentileschi era hija de Horacio Gentileschi. Muchas obras suyas fueron atribuidas a su padre. Lo mismo sucedió con Marietta Robusti, que era hija de Tintoretto, y quedó en un segundo plano, tras el gran genio que era su padre. Muchas de estas mujeres tuvieron un reconocimiento en vida pero, después, la historia escrita en clave masculina las ha ido borrando. Muchas de las obras de estas grandes pintoras acabaron siendo atribuidas a sus maridos o a sus padres, siempre a una figura masculina.
–¿Cuándo comienza a cambiar ese panorama?
–Se ha podido recuperar la historia de muchas de estas mujeres a partir de 1970, no antes, gracias al movimiento feminista. Historiadoras del arte y sociólogas comenzaron a investigar el papel de la mujer en la historia del arte. Hasta el momento sólo se había contado la mitad, desde el punto de vista masculino. Es como si te explican una historia con la mitad de los personajes.
–¿Ha influido en el cambio el hecho de que las mujeres tengan hoy derecho a tener tiempo para sí mismas, a la ´habitación propia´ de la que habla Virginia Wolf?
–Por supuesto, hasta hace muy pocos años estaba mal visto que las mujeres se dedicasen a una actividad propia que no fuese estar en su casa exclusivamente. Incluso estaba mal visto que se asomasen a la ventana, con lo que iniciar una actividad por su cuenta ya era lo peor. Sólo que saliesen a la calle solas o a tomar clases de pintura... era suficiente para que se las considerase ´mujeres de la calle´.
–¿Muchas fueron autodidactas?
–No todas, algunas se pudieron formar gracias a que eran hijas o parientes de alguien que pintaba, o a que eran de clase alta y podían acceder a una formación.
–¿Alguna, como ha sucedido en la literatura, se tuvo que hacer pasar por hombre para trabajar?
–No se conocen casos, pero podría ser. Hay que tener en cuenta que hace muy poco tiempo que hay estudios serios sobre la mujer en la historia del arte y queda mucho por descubrir. Si estas preguntas nos las hacemos dentro de treinta años posiblemente las respuestas sean otras porque sabremos mucho más. No nos imaginamos que hubo mujeres humanistas, mujeres que hacían miniaturas en la época medieval... La historia las ha borrado.
–Personalmente, ¿cree que esto está totalmente superado?
–No completamente, desde luego que no. Hay muchas mujeres que se dedican al arte que cuentan con reconocimiento, pero no creo que esté completamente superado. Las Guerrilla Girls denunciaron hace unos años que la presencia de arte hecho por mujeres en grandes instituciones como el Metropolitan de Nueva York ha descendido del cinco al tres por ciento en los últimos años.
–De todas las artistas en las que se centra el curso ¿cuál le ha impresionado o impactado más?
–Es muy difícil elegir porque todas me han interesado. Me quedaría con Hildegard von Bingen porque fue una mujer que lo abarcó todo, desde la música hasta la escritura, la miniatura... Escribió volúmenes enciclopédicos sobre plantas y medicinas y tuvo un papel descatado en su época, en la que también intervino políticamente. Tuvo una enorme actividad intelectual pero ha pasado totalmente desapercibida durante muchos años, lo que me llamó mucho la atención. Su vida y su capacidad de superación, en un siglo como el XII en el que cada vez se remarcaba más la idea que las mujeres tenían que quedarse en su casa o en el convento, es admirable. Ella luchó mucho pero todas son un ejemplo de superación.
– ¿La religión ha tenido un papel importante en el olvido de la mujer?
–La reforma Gregoriana del siglo XII provocó un mayor control sobre las mujeres y su encierro. Antes de la reforma había monasterios mixtos, en los que los monjes y las monjas trabajaban codo con codo aunque estuvieran alojados en edificios diferentes. Esto cambió de tal manera que los hombres acabaron teniendo el control de los monasterios de mujeres. En la Edad Media la iglesia tenía mucha fuerza, era la dominadora cultural de alguna manera. San Pablo dice claramente en varios versículos que las mujeres deben estar calladas, ser mansas, que pueden ser discípulas pero nunca enseñar porque no pueden estar por encima del hombre. Si tu religión dice que la mujer es un ser que tiene que estar sometido al hombre se crea un desequilibrio evidente.
3 mar 2010
Las maravillas hay que compartirlas
La guillotina diaria de las invisibles

